Wilfredo D’Jesús.com
  Nací en Puerto Rico el 25 de Marzo del 1948, criado aquí hasta los ocho años cuando mis
padres vendieron todo lo que tenían y se mudaron, al igual que miles de otras familias
puertorriqueñas, a Nueva York. Compraron su primer apartamento en un edificio en la
avenida “Hunts Point Avenue”, en el Bronx, habitado casi exclusivamente por judíos. El
apartamento vino amueblado inclusive hasta con un televisor en blanco y negro, el primero
poseído por nuestra humilde familia.
  Aun antes de mudarnos, el vecindario ya iba en espiral hacia otra calidad de vida definida
por las drogas y las gangas y el crimen. Allí tuve que aprender a defenderme para evitar los
derrames diarios de mi propia sangre.
  Diez años después, mis padres probaron su suerte en Miami. Optaron al año por regresar
al Bronx donde completé mis estudios de escuela superior. Aproveché cada momento de
mis horas libres “aventurando” en los bosques del gran zoológico de Nueva York, creando
historias de fantasía en mi mente, observando a través de mi imaginación lo que mis ojos
eran incapaces de ver. Luego, buscando una mejor calidad de vida y para estar cerca de
mis hermanos, mis padres se mudaron a Pennsylvania. Allí por primera vez conocí
íntimamente la cultura norteamericana. Antes de eso, apenas la había percibido, rodeado
como lo estaba por un mar de puertorriqueños.
  En Pennsylvania vivimos en Lansdale, un pequeño pueblo de unas dos mil quinientas
personas de las cuales había quizás tres familias latinas, todas puertorriqueñas. Duró poco
tiempo mi estadía en ese pueblo, ya que al año me llevaron obligado al ejército. No me
quejo. Con los beneficios otorgados a los veteranos, pude continuar mis estudios luego de
regresar a mi adoptado pueblo.
  En el 1981, luego de muchos años añorando mi patria, regresé a Puerto Rico, donde
trabajé hasta que cumplí los cincuenta y seis años. Ahora me dedico a hacer lo que
verdaderamente amo y lo que es mi verdadera pasión: escribir. Vivo con mi familia en las
montañas de Guaynabo, gozando cada día del verdor y la magia de mi isla.